El helado es uno de los alimentos más deseados durante los meses de calor, pero también uno de los más señalados cuando se habla de ganar peso. ¿Comer helado engorda realmente tanto como se cree? ¿Es posible incluirlo en una dieta equilibrada? En este artículo analizamos las principales creencias en torno al consumo de helado y su impacto real en nuestro organismo.
¿Comer helado engorda?
La respuesta corta es: depende. Como ocurre con casi cualquier alimento, el efecto del helado sobre el peso corporal está determinado por la cantidad consumida, la frecuencia y el tipo de helado elegido.
Un helado industrial con altos niveles de azúcares añadidos, grasas trans o conservantes artificiales puede tener más de 250 calorías por ración (100 ml). En cambio, un helado artesanal elaborado con ingredientes naturales y menos azúcares puede contener entre 100 y 160 calorías por la misma cantidad. Incluso existen opciones bajas en grasa y sin azúcar para quienes buscan controlar su ingesta calórica.
Es decir, comer helado no engorda por sí mismo, pero el exceso y la falta de control sí pueden tener consecuencias sobre el peso.
¿Cuánto engorda el helado?
El impacto del helado en una dieta depende mucho del estilo de vida general. Para alguien con una dieta equilibrada y actividad física regular, una ración de helado ocasional no representa un riesgo. Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el helado puede formar parte de una dieta saludable si se consume de forma moderada.
Un ejemplo:
Una persona adulta con un requerimiento diario de 2.000 kcal podría consumir un helado de 150 kcal como postre o merienda ocasional, sin que esto represente un desequilibrio nutricional.
No obstante, si se añaden toppings, siropes o galletas, esa misma ración puede duplicar su valor calórico.
Así, la respuesta a cuánto engorda el helado está relacionada más con el contexto que con el alimento en sí.
¿Comer un helado al día engorda?
Este es otro de los mitos más frecuentes. La frase «comer un helado al día engorda» no es necesariamente cierta si hablamos de porciones razonables y tipos de helado equilibrados.
De hecho, algunos estudios indican que las dietas demasiado restrictivas generan más ansiedad y llevan a atracones. Incluir un pequeño placer diario como un helado puede incluso ayudar a mantener una dieta sostenible en el tiempo.
Eso sí, si el helado diario es alto en azúcares, grasas saturadas y calorías, entonces sí podría favorecer un incremento de peso a largo plazo. Por eso, la recomendación es elegir opciones más saludables como helados artesanos de frutas naturales, yogur, leche desnatada o incluso sorbetes.
Helados artesanos: una opción más equilibrada
Los helados artesanos, sobre todo aquellos elaborados con ingredientes frescos y locales, como los que se producen en Girona o el Empordà, tienden a tener mejor perfil nutricional que los industriales. Al no incluir aditivos innecesarios y controlar mejor las proporciones de grasa y azúcar, pueden ser una alternativa más ligera.
Además, muchos heladeros artesanales están incorporando nuevas recetas con menos azúcar, bases vegetales o leche sin lactosa, lo que amplía la oferta para personas con necesidades específicas.
Consejos para disfrutar del helado sin culpa
- Elige calidad sobre cantidad: mejor un helado pequeño pero bien elaborado que una gran ración industrial.
- Evita los toppings excesivos: siropes, galletas o nata pueden duplicar las calorías.
- No lo tomes por impulso: planifica tu consumo de helado como parte del día.
- Muévete: una caminata de 30 minutos puede compensar el aporte calórico de un helado moderado.
Como todo en nutrición, el equilibrio es la clave. Comer helado no engorda por sí solo, pero sí puede contribuir al aumento de peso si se consume de forma excesiva o se eligen opciones poco saludables. La buena noticia es que hay muchas formas de disfrutar del helado con cabeza y sin remordimientos.
¿Y tú, qué tipo de helado eliges?

