En los meses más calurosos del año, los helados y sorbetes se convierten en protagonistas indiscutibles de nuestra alimentación. Pero más allá de su sabor refrescante, ¿sabías que algunos de estos productos pueden tener beneficios digestivos? En este artículo exploramos si los helados digestivos, y en particular los sorbetes, cumplen esa función o si se trata simplemente de un mito extendido.
¿Qué se entiende por “helado digestivo”?
Popularmente, se denomina “digestivo” a todo alimento o bebida que, consumido al final de una comida, ayuda a facilitar el proceso digestivo. En el caso de los helados, algunos sabores y fórmulas concretas se promocionan como más ligeros y supuestamente beneficiosos para el aparato digestivo. Pero ¿tiene base científica esta idea?
Ingredientes que sí pueden favorecer la digestión
Los helados artesanos permiten incluir ingredientes naturales con propiedades funcionales.
Por ejemplo:
- Hierbas como la menta o el hinojo, que tradicionalmente se han utilizado por sus propiedades digestivas.
- Frutas ácidas como el limón o la piña, presentes en muchos sorbetes, que favorecen la digestión por su aporte de enzimas y compuestos antioxidantes.
- Jengibre o anís estrellado, a veces utilizados en elaboraciones gourmet o innovadoras, con efectos carminativos.
Cuando estos ingredientes se incluyen en un sorbete o helado artesano, sin grasas saturadas ni azúcares excesivos, pueden tener un efecto beneficioso en digestiones pesadas. Por eso, es clave diferenciar entre un helado industrial y uno elaborado con recetas naturales y equilibradas.
¿Qué diferencia hay entre un helado y un sorbete digestivo?
El sorbete es una elaboración sin ingredientes grasos como la leche o la nata. Está compuesto básicamente por agua, azúcar y frutas o hierbas. Esto lo convierte en una opción mucho más ligera que un helado tradicional, con menor aporte calórico y más fácil de digerir. De ahí que los sorbetes digestivos sean una elección habitual en restaurantes como postre tras una comida copiosa.
En cambio, los helados digestivos suelen tener una base de lácteos, aunque algunos se elaboran con menor contenido en grasa y sin lactosa, mejorando su tolerancia. En heladerías artesanales, existen propuestas como el helado de yogur natural con menta o el helado de limón con jengibre, pensados específicamente para tener una textura cremosa pero con ingredientes que faciliten la digestión.
¿Qué dice la ciencia?
Hasta ahora, no existen estudios concluyentes que certifiquen que el helado en sí, por su estructura o temperatura, mejore la digestión. De hecho, el frío puede ralentizar momentáneamente la actividad gástrica. Sin embargo, sí hay investigaciones sobre algunos ingredientes naturales que se incluyen en helados artesanos, como el jengibre, la menta, el anís o la piña, con efectos demostrados sobre la digestión y el tránsito intestinal.
Por lo tanto, el poder digestivo del helado dependerá más de su receta que de su naturaleza como postre frío. El helado industrial, alto en grasas y azúcares refinados, difícilmente puede tener un efecto positivo tras una comida. Pero un helado artesano, elaborado con ingredientes funcionales y bajo en grasas, puede ser una opción ligera y agradable.
Helados digestivos: una tendencia en auge
Cada vez más heladerías artesanales apuestan por creaciones que combinan innovación y salud. En este sentido, se están desarrollando sabores pensados no solo por su originalidad, sino también por su aportación nutricional y funcional.
Ejemplos de sabores digestivos que ya triunfan en el mercado:
- Sorbete de limón con menta fresca
- Helado de piña con jengibre
- Sorbete de maracuyá y hierba luisa
- Helado de manzana verde con anís
Este tipo de elaboraciones tienen buena acogida, especialmente en el sector de la restauración, donde se incluyen como parte de menús diseñados para cerrar la comida con una nota refrescante y ligera.
¿Y qué hay del helado como postre habitual?
Aunque el helado puede no tener propiedades digestivas en todos sus formatos, su inclusión ocasional como parte de una dieta equilibrada no es perjudicial para la digestión. Eso sí, conviene evitar consumirlo en grandes cantidades, muy frío o en versiones industriales con altos niveles de grasas saturadas.
En cambio, si se opta por helados elaborados de forma artesanal, con ingredientes de calidad, es posible disfrutar de un postre sabroso, original y, en algunos casos, beneficioso para el aparato digestivo.
Los sorbetes digestivos y ciertos helados artesanales pueden formar parte de una dieta saludable y tener un efecto positivo en digestiones pesadas, especialmente cuando están elaborados con frutas, hierbas y especias naturales. No todos los helados cumplen esta función, pero las propuestas artesanas permiten combinar sabor, innovación y beneficios digestivos reales.
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